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jueves, 31 de marzo de 2011

Rómulo y Remo

Según la tradición romana, Rómulo (771 a.C. – 717 a.C.) fue el fundador de la ciudad de Roma, conjuntamente con su hermano Remo (771 a.C. – 753 a.C.). Éstos eran hijos de Rea Silvia y de Marte, el Dios de la Guerra.

La leyenda cuenta que Numitor junto con Amulio eran reyes de una ciudad de Lacio llamada Alba Longa. Amulio destronó a Numitor y mandó matar a todos sus hijos, salvo a su hija Rea Silvia, a quien obligó a dedicarse al culto de Vesta, para así mantenerla virgen. Una noche que se encontraba durmiendo a orillas de un río, el Dios Marte la avistó y se quedó prendado de ella, poseyéndola y dejándola encinta.

Como consecuencia, tuvo dos gemelos a quienes llamó Rómulo y Remo. El rey, al enterarse, no la mandó matar, sino que dejó que diera a luz, pero luego ordenó que los colocaran en una cesta en el río Tiber para así ahogarlos.

Esta cesta embarrancó y ambos pequeños fueron amamantados por una loba, llamada Luperca, luego recogidos por un pastor, Fáustulo y cuidados por su mujer. Se decía que fueron criados en el centro de Lacio, en Gabio más precisamente. Al crecer y enterarse de su origen, retornaron a Alba Longa, asesinaron a Amulio y depusieron en el trono a Numitor.

Los dos hermanos decidieron crear una ciudad, justo en el lugar donde embarrancó la cesta. Allí trazaron un perímetro con un arado y Rómulo juró matar a todo aquel que la traspasara. Para otorgarle un nombre sin discutir, decidieron que se lo designaría quien avistara más pájaros, prueba que supero Rómulo.

Decidió ponerle Roma, parecido a su nombre, y Remo enojado, borró el surco de los límites que había trazado su hermano. Cumpliendo el juramento que había realizado, Rómulo lo mató quedando como Soberano de la nueva ciudad. Ese año se fijó el año 0 para los romanos, tomado como punto de referencia para registrar eventos en el Imperio.

La esfinge

En la mitología griega, la Esfinge (en griego antiguo Σφίγξ, quizá de σφίγγω, ‘estrangular’) era un demonio de destrucción y mala suerte, que se representaba con rostro de mujer, cuerpo de león y alas de ave.

Características:

Según Apolodoro, la Esfinge era un monstruo
con rostro de mujer; pecho, patas y cola de león y alas de pájaro. Estacio precisa que tenía el rostro pálido, la boca llena de veneno, ojos como brasas encendidas y las alas siempre manchadas de sangre. Heródoto llamó a las esfinges egipcias, que tienen rostro de hombre y carecen de alas, androesfinges, para distinguirlas de la Esfinge griega.


La Esfinge en Tebas:

Hesíodo llama a la Esfinge «ruina de los cadmeos», aludiendo a los tiempos en que «llegó desde la parte más lejana de Etiopía» para causar el terror en los campos que circundaban la ciudad de Tebas.

Fue enviada por un dios, pero no hay acuerdo sobre cuál. La mayoría de los autores señala que fue la vengativa Hera, opinión que sostienen, entre otros, Apolodoro y el autor del escolio a las Fenicias. Señala este último que el motivo de la diosa habría sido la impunidad en que los tebanos quedaron tras el rapto y la seducción que Layo, rey de Tebas, cometiera en la persona del joven Crisipo. También se menciona como que fue enviada por Dioniso y Ares, vinculando las razones de este último al episodio en el que su hijo Dragón fue muerto a manos de Cadmo, el fundador de Tebas. Eurípides, por su parte, señala que la envió Hades.

La Esfinge se instaló en uno de los montes del oeste de la ciudad de Tebas, el Ficio o el Antedón. Desde ahí se dedicó a asolar la campiña tebana destruyendo las siembras y matando a todos los que no fueran capaces de resolver sus enigmas. Mataba estrangulando, y algunas opiniones refieren que de ahí viene su nombre, ya que cerraba (sphíggein, ‘cerrar’) el paso del aire a los desafortunados que caían en sus garras.

Higinio refiere que la Esfinge propuso a Creonte, rey de Tebas, que si alguien era capaz de resolver uno de sus enigmas se iría para siempre; pero si no, mataría a quienes fallasen y seguiría destruyendo. Apolodoro no cree que el monstruo haya sido capaz de compromiso alguno, y propone que debió haber sido un oráculo el que revelara a los tebanos la forma de librarse de la Esfinge.

El regreso de Agamenón

En la obra Agamenón, escrita por Esquilo se narra el regreso del rey de Micenas y Argos, Agamenón, hijo del rey Atreo de Micenas y de la reina Aérope y hermano de Menelao, a su patria luego de diez años en la guerra de Troya. Trae junto con él nuevas riquezas, a Casandra, hija de Príamo quien predice crímenes y es profetisa de Hécuba, como esclava y el honor de la victoria ante los troyanos. Regresa inmediatamente terminada la guerra y no encuentra dificultades en el viaje de regreso a casa, pero al volver consigue a su esposa Clitemnestra la cual después de recibirle, le asesina junto con el que se ha vuelto su amante, Egisto, primo de Agamenón.

Las historias comparten un tema central en común, la guerra bajo las murallas de Troya, combate que se mantuvo durante diez años donde ambos líderes atacaban en el mismo bando y fue gracias a la astucia de Ulises y el poder de Agamenón que consiguieron la destrucción de aquella ciudad. Aunque el motivo de la batalla, Helena, la mujer del rey Menelao, en cierto modo no les afectaba directamente, todos los jefes aqueos fueron convocados y decidieron de acudir a la guerra. Finalizado el combate y quemada Troya cada uno toma su camino de regreso a su hogar.
A partir de este momento la historia de Agamenón y Ulises comienzan a escribirse por separado, pero quién diría que estos dos retornos totalmente distantes tendrían tanta desgracia en común.


martes, 29 de marzo de 2011

Fragmento de la obra de Sófocles: Antígona

Fragmento de la obra de Sófolces, Antígona

ANTIGONA: ¡Oh, Ismeme, mi propia hermana, de mi misma sangre!. ¿Acaso sabes cuál de las desdichas que nos vienen de Edipo va a dejar de cumplir Zeus en nosotras mientras aún estemos vivas?.
Nada doloroso ni sin desgracia, vergonzoso ni deshonroso existe que yo no haya visto entre tus males y los míos. Y ahora, ¿qué edicto es éste que dicen que acaba de publicar el general para la ciudad entera?.
¿Has oído tú algo y sabes de qué trata?. ¿O es que no te has dado cuenta de que contra nuestros seres queridos se acercan desgracias propias de enemigos?.

ISMENE: A mí, Antígona, ninguna noticia de los nuestros, ni agradable ni penosa, me ha llegado desde que ambas hemos sido privadas de nuestros dos hermanos, muertos los dos en un sólo día por una acción recíproca.
Desde que se ha ido el ejército de los Argivos, en la noche que ha pasado, nada nuevo sé que pueda hacerme ni más afortunada ni más desdichada.

ANTIGONA: Bien lo sabía. Por eso te he sacado fuera de las puertas del palacio para que tú sólo puedas oirme......


Fragmento de la obra de Sófolces, Edipo Rey


EDIPO: ¡Oh, hijos, descendencia nueva del antiguo Cadmo!. ¿Por qué os encontráis en actitud sedente ante mí, coronados con ramos de suplicantes?.
La ciudad está llena de incienso, a la vez que de cantos de súplica y de gemidos, y yo, porque creo justo no enterarme por otros mensajeros, he venido en pe
rsona, yo, el llamado Edipo, famoso entre todos.
Así que, anciano, ya que eres por tu condición a quien
corresponde hablar, dime en nombre de todos: ¿cuál es la causa por la que estáis así ante mí?. ¿El temor o el ruego?. Piensa que yo querría ayudaros en todo. Sería insensible si no me compadeciera ante semejante actitud.

SACERDOTE: ¡Oh Edipo, que reinas en mi país!. Mira de que edad somos los que nos sentamos cerca de tus altares, unos, sin fuerza aún para volar lejos, otros, torpes por la vejez, somos sacerdotes -yo lo soy de Zeus-, y otros, elegidos entre los aún jóvenes. El resto del pueblo con sus ramos permanece sentado en las plazas, en actitud de súplica, junto a los dos templos de Palas y junto a la ceniza profética de Ismeno.
La ciudad, como tú mismo puedes contemplar, está demasiado agitada y no es capaz de levantar la cabeza de las profundidades por la sangrienta sacudida.... Pero ahora ¡Oh Edipo, el más sabio entre todos!, te imploramos que nos consigas alguna ayuda, bien sea después de escuchar el mensaje de algún dios o bien lo conozcas de un mortal......

La tragedia de Sófocles

La tragedia de Sófocles


Antígona es el título de una tragedia de Sófocles, basada en el mito de Antígona y representada por primera vez en 442 a. C.

En Antígona se enfrentan dos nociones del deber: la familiar, caracterizada por el respeto a las normas religiosas y que representa Antígona, y la civil, caracterizada por el cumplimiento de las leyes del Estado y representada por Creonte. Además se establece una oposición entre el modo en que las dos hermanas, Antígona e Ismene, se enfrentan a un mismo problema.


En este enlace podréis ver una representación teatral de esta obra y entenderéis mejor el argumento.

Antígona

Antígona

En la mitología griega, Antígona es hija de Edipo y Yocasta y es hermana de Ismene, Eteocles y Polinices. Acompañó a su padre Edipo (rey de Tebas) al exilio y, a su muerte, regresó a la ciudad.

En el mito, los dos hermanos varones de Antigona se encuentran constantemente combatiendo por el trono de Tebas, debido a una maldición que su padre había lanzado contra ellos. Se suponía que Eteocles y Polinices se iban a turnar el trono periódicamente, pero, en algún momento, Eteocles decide quedarse en el poder después de cumplido su período, con lo que se desencadena una guerra, pues, ofendido, Polinices busca ayuda en una ciudad vecina, arma un ejército y regresa para reclamar lo que es suyo. La guerra concluye con la muerte de los dos hermanos en batalla, cada uno a manos del otro, como decía la profecía. Creonte, entonces, se convierte en rey de Tebas y dictamina que, por haber traicionado a su patria, Polinices no será enterrado dignamente y se dejará a las afueras de la ciudad al arbitrio de los cuervos y los perros. (Este mito es contado en la tragedia Los siete contra Tebas de Esquilo.)

Los honores fúnebres eran muy importantes para los griegos, pues el alma de un cuerpo que no era enterrado estaba condenada a vagar por la tierra eternamente. Por tal razón, Antígona decide enterrar a su hermano y realizar sobre su cuerpo los correspondientes ritos, rebelándose así contra Creonte, su tío y suegro (pues estaba comprometida con Hemón, hijo de aquel).

La desobediencia acarrea para Antígona su propia muerte: condenada a ser encerrada viva, evita el suplicio ahorcándose. Por otra parte, Hemón, al ver muerta a su prometida, tras intentar matar a su padre, se suicida en el túmulo, abrazado a Antígona; mientras tanto, Eurídice, esposa de Creonte y madre de Hemón, se suicida al saber que su hijo ha muerto. Las muertes de Hemón y Eurídice provocan un profundo sufrimiento en Creonte, quien finalmente se da cuenta de su error al haber decidido mantener su soberanía por encima de todos los valores religiosos y familiares, acarreando su propia desdicha. (Este mito es contado en la tragedia Antígona de Sófocles.)

Los hijos de Edipo

Los hijos de Edipo

Edipo y Yocasta tienen cuatro hijos: Eteocles y Polinices (varones) e Ísmene y Antígona (mujeres)


Algunas versiones dicen que Antígona acompañó a su padre por un tiempo luego de que sus hermanos lo expulsaran de Tebas.


En Tebas, Etéocles y Polínice se turnan para reinar, pero en una ocasión Etéocles se queda más tiempo de lo acordando y Polínice arma un ejército en su contra para retomar el trono de Tebas, provocando así una guerra que termina con la muerte de ambos. Entonces el rey Creonte queda a cargo negándole el entierro a Polínice en respuesta a la traición cometida al haber atacado a su hermano.



Pero Antígona prefiere obedecer a la ley divina y no la de su tío (El rey Creonte), por lo que se empeña en dar sepultura al cadáver de Polínice, pide ayuda a su hermana Ísmene quien se niega pero asegura que guardará silencio.

Luego de haber enterrado a su hermano, el Rey la condena a muerte por su desacato y ésta muy digna la acepta, aún cuando en los últimos momentos pierde su altivez. Se declara que morirá enterrada en vida, pues se le pondrá dentro de una cueva con la comida suficiente para que espíe sus culpas y finalmente muera sola.

Hemón, hijo de Creonte y prometido de Antígona, se entera de dicha condena y apresurado corre a salvarla pero al llegar la encuentra colgada ya que ella misma se había suicidado y él decide darse muerte con su espada.

Por último, Creonte llega a dicha cueva, ve a su hijo y sobrina muertos, su esposa se entera de ésto y se suicida.

Música♫♪


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