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miércoles, 25 de mayo de 2011

Las sirenas.

Las sirenas a diferencia de la costumbre popular, dentro de la tradición griega eran genios marinos, mitad mujeres y mitad aves. Su ascendencia no está clara. Según las versiones más comunes del mito, son hijas de Melpómene (musa de la tragedia) y de Aqueloo (dios del río homónimo y primogénito de los dioses-ríos). Pero otras versiones las hacen hijas de Aqueloo y Estérope, o Terpsícore (musa de la poesía y la danza) o también del dios Forcis. Según la versión de Libanio, nacieron de la sangre de Aqueloo, que fue derramada por Heracles (Hércules).
La primera mención que se conoce de las Sirenas es en La Odisea, cuando Odiseo se enfrenta a su canto en el mar. Aquí aparecen sólo dos, pero otras tradiciones hablan de tres: Pisínoe (Parténope), Agláope (Leucosia), y Telxiepia (Ligia) o incluso de cuatro: Teles, Redne, Molpe, y Telxíope.
De las sirenas se sabe que su especialidad era la música. Se cree que una tocaba la lira, otra cantaba y la otra tocaba la flauta.
Para el poeta y mitógrafo Ovidio, las sirenas no siempre tuvieron esa forma, sino que en un principio eran mujeres muy hermosas compañeras de Perséfone (diosa del mundo subterráneo y compañera de Hades), antes de que fuera raptada por Hades. Cuando sucedió el secuestro, ellas le pidieron a los dioses que les dieran alas para poder ir en busca de su amiga. Otra versión dice que su transformación fue un castigo de Démeter por no defender a su hija de Hades e impedir el secuestro. También se dice que Afrodita les quitó su belleza, por que despreciaban las artes del amor.
Hay una leyenda que cuenta que después de la metamorfosis, rivalizaron con las musas, y éstas muy ofendidas, las desplumaron y se coronaron con sus despojos.
De acuerdo con el mito más difundido, vivían en una isla del Mediterráneo que tradicionalmente es ubicaba frente a la costa italiana meridional, más específicamente frente a la Isla de Sorrento y con la música que tocaban atraían a los marinos, que aturdidos por el sonido, perdían el control del barco que se estrellaba contra los arrecifes. Entonces las Sirenas devoraban a los imprudentes navegantes.
Varios héroes pasaron por su isla incólumes, gracias a ardides o a la ayuda de algún dios. En el caso de los Argonautas, se cuenta que pasaron muy cerca de la isla de las sirenas, pero que Orfeo, que tenía fama de cantar maravillosamente (héroe griego) hizo uso de su talento con tanta armonía y tan melodiosamente, que no las escucharon por lo que se salvaron de su terrible destino. Butes (uno de los argonautas) no pudo soportar la tentación y se lanzó al mar, pero Afrodita lo rescató.
De igual manera, Odiseo (Ulises), fecundo en ardides, cuando se iban acercando a la isla temida, por consejo de Circe, ordenó a sus hombres que se taparan los oídos con cera, y él que no podía con la curiosidad de escucharlas, se hizo amarrar al mástil, con orden de que pasara lo que pasara, no lo desataran. Al escuchar los cantos de las sirenas quizo soltarse pero sus compañeros no se lo permitieron. Cuenta la leyenda, que las sirenas devastadas por su fracaso, se lanzaron al mar y murieron ahogadas.
Posteriormente, las sirenas pasaron a ser consideradas divinidades del más allá, y se suponía que cantaban para los bienaventurados en las Islas Afortunadas. Fue así como pasaron a representar las armonías celestiales y es así como las dibujan en los ataúdes y sarcófagos.

Atalanta.

Atalanta fue una heroína vinculada al ciclo arcadio como relacionada con las leyendas beocias, consagrada a Artemisa y reconocida por sus inmejorables habilidades para la caza.
Sus orígenes varían según la versión del mito. Así, puede considerarse como hija de Yaso, descendiente de Árcade, y de Clímene, quiene era hija de Minia rey de Orcómeno. Para Eurípides y otros, su padre es más bien Ménalo, por quien la isla Ménalo fue nombrada. Sin embargo, la versión más difundida, especialmente desde Hesíodo, es en la que Atalanta es hija de Atamante y Temisto, gracias a lo cual se relaciona con la cultura beocia.
Su padre quería únicamente hijos varones y por eso al nacer Atalanta, la abandonó en el monte Partenio a su suerte. Ella pudo sobrevivir gracias a que una osa la cuidó y la amamantó, hasta que unos cazadores la encontraron y decidieron criarla.
Una vez que se convirtió en una bella y ágil mujer, Atalanta decidió no casarse y mantenerse virgen para consagrarse a la diosa de la cacería, Artemisa, a quien emulaba con sus acciones. Por ello, Atalanta vivía en el bosque cazando y llegó a ser una de las cazadoras más renombradas de la antigüedad.
Como mujer que era enfrentó muchos peligros, como cuando dos centauros -Reco e Hileo- quisieron violarla, pero ella siempre pudo defenderse gracias a sus inigualables habilidades, y mató a los centauros con sus flechas. Su fama se difundió sobre todo después de participar en la cacería del jabalí de Calidón y luego de obtener el premio a la carrera en los juegos fúnebres organizados en nombre de Pelias, donde compitió con Peleo, padre de Aquiles, el de los pies ligeros, héroe del ciclo toryano.
Además de estar consagrada a Artemisa, lo que implicaba que debía mantenerse virgen, Atalanta había recibido un oráculo en el que se le anunciaba que el día en que se casara, iba a ser convertida en animal. Por ello, y para evitar cualquier pretendiente, anunció que su esposo sería sólo aquel que lograra vencerla en la carrera, con la condición de que si ella triunfaba, debía matar a su oponente. Sin embargo, a pesar del peligro, muchos lo intentaron e irremediablemente perecieron, pues ella era invencible, aún cuando la joven siempre les daba alguna ventaja al inicio de la carrera.
Ahora bien, como era de esperarse apareció el joven que logró vencer a Atalanta en la competencia. En algunas versiones se dice que fue Hipómenes, hijo de Megareo, o también Melanión, hijo de Anfidamante y por tanto primo hermano de la cazadora virgen, cuando se la considera hija de Yaso.
El apuesto oponente decidió probar suerte en la carrera para obtener la mano de Atalanta, pero tenía una gran ventaja y es que llevaba con él unas manzanas de oro que le había regalado Afrodita, diosa del amor, y que procedían probablemente del jardín de las Hespérides o de un santuario de la diosa en Chipre. Durante la competencia, cada vez que Atalanta le iba a dar alcance, el joven dejaba caer una de las manzanas, que Atalanta se detenía a recoger, ya sea fascinada por su belleza o incluso dispuesta a dejarse engañar porque realmente había sido conquistada por el atrevido joven. En fin, como ella se distraía con cada manzana que caía, el joven pudo vencerla y así obtuvo su mano.
La pareja muy enamorada vivió feliz durante un tiempo, compartiendo sus cacerías y hazañas. En una de estas persecuciones, los esposos entraron en un santuario de Zeus (aunque a veces se dice que de Cibeles), y enemorados como estaban se detuvieron y gozaron de su amor. Zeus montó en cólera por el sacrilegio y transformó a la pareja en dos leones. Aparentemente, los griegos creían que los leones no se cruzaban entre sí, sino que lo hacían con los leopardos, de manera que al convertirlos a ambos en leones, Zeus estaba no sólo quitándoles su condición humana, sino condenándolos a una vida separada.
Otra versión de este suceso, es que después de la cacería en que el joven había vencido a Atalanta, éste no había agradecido a Afrodita su ayuda para poder vencer a la bella muchacha, y entonces la diosa molesta, provoca la profanación del templo, hecho por el cual Zeus los castiga y los convierte en leones.
Atalanta dio a luz un hijo, Partenopeo, que participó en la primera expedición de los siete contra Tébas. A veces se dice que este niño fue fruto de su matrimonio, pero también hay leyendas que indican que es hijo de Ares o de Meleagro.
Atalanta fue tan importante que de hecho hay varios mitógrafos, como Apolodoro, que la incluyen entre los Argonautas, grupo de héroes de la antigüedad que partió en un difícil viaje en busca del bellocino de oro. Ella, como era de esperarse, fue la única mujer que participó en esta travesía.
En Epidauro, estaba la fuente de Atalanta, y se decía que en una cacería, la joven tuvo sed por lo que golpeó la roca con su jabalina, de donde brotó al instante la fuente.
Atalanta es de gran importancia, pues simboliza la mujer contestaria que se rebeló contra todos los esquemas patriarcales de la Grecia antigua y logró obtener el respeto de sus contemporáneos así como de la posteridad.

Las musas.

Las musas son divinidades femeninas que presiden las artes y las ciencias, e inspiraban a los filósofos y a los poetas.
Aunque su número varíe según los autores, por lo general se acepta que son nueve, nacidas de nueve noches seguidas de amor entre Zeus y Mnemósine, una de las titánidas. Las musas son por lo tanto nietas de Urano, el Cielo, y Gea, la Tierra.
Estas diosas se presentan como cantantes en las fiestas de los dioses, y forman parte del séquito de Apolo. Su primer canto fue el de la victoria de los dioses del Olimpo sobre los Titanes y el establecimiento de un nuevo orden cósmico. Se decía también que acompañaban a los reyes, dándoles las palabras necesarias para gobernar, inspirándoles sabiduría y otorgándoles la virtud de la justicia y la clemencia, con la que se ganaban el amor de sus súbditos.
Las musas se encontraban con frecuencia en el monte Parnaso, que estaba consagrado a Apolo. A los pies de este monte se encontraba la fuente Castalia, en la que los artistas se purificaban antes de entrar al templo del dios. También tenían un santuario en el Helicón, la montaña más alta de Beocia, donde se encuentra la fuente Hipocrene, que surgió de una coz del caballo alado Pegaso.
La mayor y más distinguida de las musas es Calíope, que presidía la elocuencia y la poesía épica. Era representada con un estilete y una tabla de escritura. Varias leyendas la presentan como la madre de los cantores Orfeo y Linus.
Clío es la musa de la historia y de la poesía heróica. Se dice que fue quien introdujo el alfabeto fenicio en Grecia. Es también la madre de Jacinto, compañero de Apolo. Se la representa con frecuencia sosteniendo un rollo de pergamino.
Erato es la musa de la poesía amorosa, además de la mímica. En el arte se la muestra con una lira.
Euterpe es la musa de la poesía lírica y de la música. Se le atribuye la invención de la flauta doble, con la que es representada.
Melpómene es la musa del teatro trágico. Usa los coturnos tradicionales de los actores, y es representada con un cuchillo en una mano y la máscara trágica en la otra.
Polimnia preside los himnos sagrados y la elocuencia. Aparece con frecuencia en una actitud meditativa, con la mirada seria y un codo apoyado en una columna. A veces se la muestra con un dedo sobre la boca, simbolizando el silencio y la discreción.
Terpsícore es la musa de la danza y de los coros dramáticos. Se la representa sentada con una lira en las manos. Varias leyendas le atribuyen la maternidad de las sirenas.
Talía preside el arte de la comedia y de la poesía pastoral. Sus atributos son la máscara de la comedia y el cayado de pastor.
Urania es la protectora de los astrónomos y los astrólogos. En el arte aparece con una esfera en la mano izquierda y una espiga en la derecha. Está vestida con un manto cubierto de estrellas y mantiene la mirada hacia el cielo.
A pesar de su importancia, las musas aparecen en muy pocos mitos. Según una leyenda el rey Píero de Pieria, en Tracia, tenía nueve hijas que eran muy hábiles en el arte del canto. Estaban tan orgullosas de esta virtud que decidieron viajar hasta el Helicón y retar a las musas a una competencia, que las diosas aceptaron. Las piérides entonaron una canción maravillosa que incluso los pájaros enmudecieron al escucharlas, pero el canto de las musas conmovió hasta las piedras. Las piérides, derrotadas, fueron castigadas por su arrogancia; las musas las transformaron en urracas, cambiando sus voces por graznidos

Agamenón

Agamenón era hijo de Atreo, rey micénico, y de su esposa Anaxibia. Después del asesinato de Atreo, Agamenón y su hermano Menelao, con la ayuda de Tindareo, rey de Esparta, se hicieron con el trono de Micenas, siendo tiempo más tarde Menelao el sucesor del rey Tindareo. Cada hermano se casó con una de las hijas del rey: Agamenón con Clitemnestra y Menelao con la espectacular Helena. Los primeros tuvieron tres hijas, Ifigenia, Electra y Crisotemis, y un hijo, Orestes.
Cuando Helena fue raptada por el príncipe troyano Paris, provocando que los griegos le declarasen la Guerra a Troya, Agamenón se convirtió en comandante en jefe del ejército griego, en el cual estaban representados diversos reinos. En su determinación en la defensa del honor de Menelao, Agamenón llegó a extremos insospechados.
Cuando la flota griega se vio incapacitada para partir desde Aulis hasta Troya porque Artemisa, a la que en cierta ocasión Agamenón había insultado, se negó a dar les el viento favorable, el comandante estaba incluso dispuesto a ofrecer a su hija Ifigenia en sacrificio a la diosa. No todas las fuentes coinciden en la veracidad de este ofrecimiento, ya que de acuerdo a algunos textos, Ifigenia pasó a ser una de las sacerdotisas de Artemisa en Tauris. Cualquiera que sea la historia que aceptemos, el episodio muestra el carácter sin escrúpulos de Agamenón.
En la Ilíada de Hornero, Agamenón aparece como un líder valiente, pero a la vez frío, arrogante y testarudo que a menudo se deja guiar por sus propios caprichos y deseos, sin estar nunca preparado para tener en cuenta a los demás, tratando a sus iguales como vasallós. Hornero menciona que Agameón salió en barca hacia Troya con cien embarcaciones y que poseía un cetro de marfil hecho por Hefesto.
Agamenón realizó un movimiento peligroso cuando reclamó para sí a la amante de Aquiles, Briseis, después de haber tenido que entregar a su esclava Criseis, a la que había capturado en la batalla, a su padre Crises, uno de los sacerdotes de Apolo.
Aquiles, a quien no le gustaba demasiado su comandante en jefe, cultivó un profundo resentimiento por este hecho y rechazó volver al campo de batalla. Los griegos, que hasta entonces habían dominado la contienda ante los troyanos, se encontraron en una situación difícil. En un ataque, las tropas enemigas avanzaron enormemente y amenazaron con prender fuego a los barcos griegos. Patroclo, amigo íntimo de Aquiles que llevaba su armadura, no pudo evitar el desastre.
Agamenón había hecho muy pocos amigos incluso en casa, lo cual quedó claro tras el regreso de Troya. Su esposa, Clitemnestra, no había sido capaz de perdonarle por el ofrecimiento de Ifigenia en sacrificio y se había convertido en la amante de Egisto, uno de los asesinos del padre de Agamenón.
De acuerdo con la narración de Hornero, que describió cómo Odisea se encontraba con el fantasma de Agamenón en el mundo de los muertos, Egisto invitó a Agamenón a un banquete en el que fue traicionado y asesinado por su propia mujer y su amante, ayudados por un gran número de soldados a sus órdenes y la princesa troyana Casandra, a la que había tomado como rehén como parte del botín de guerra. De acuerdo con el dramaturgo Esquilo, Clitemnestra y Egisto se abalanzaron sobre Agamenón mientras se bañaba en su propio palacio y le asesinaron con un hacha.

domingo, 15 de mayo de 2011

El origen divino de Hércules

Hércules es el héroe máximo de la mitología clásica, tebano de nacimiento y, durante parte de su vida, también de residencia, aunque tirintio o miceneo por su familia. En cuanto a la transición española de su nombre, es recomendable la forma “Hércules” más bien que la forma “Heracles”, donde cabe aclarar que Heracles, es el nombre de este personaje para la mitología griega y Hércules para la mitología romana. Hércules, hijo de Zeus, es el último héroe que éste engendra en mujer mortal, al enamorarse de Alcmena, la hija de Electrión, a la que encontrándose ella en Tebas, engaña presentándosele con la figura corporal de Anfitrión. Alcmena, establecida en Tebas con Anfitrión, no había consentido en consumar su matrimonio con Anfitrión hasta que éste ejecutara la campaña de castigo contra los Teléboas que Electrión no había podido llevar a cabo. También Anfitrión, tras el episodio de la zorra de Teomeso, había partido hacia Tafos y, había conseguido una total victoria contra Pterelao y los Teléboas. Emprende, pues, Anfitrión su triunfal regreso a Tebas, pero cuando está ya cerca de la ciudad, cuando Zeus, enamorado de Alcmena, se presenta a ella haciéndose pasar por Anfitrión, le cuenta que ha cumplido victoriosamente la misión de castigo contra los teléboas que ella le había exigido (por ser los matadores de los hermanos de Alcmena), y logra así que Alcmena le reciba en su lecho, creyendo que es Anfitrión y consintiendo por fin en la consumación del matrimonio: engaño de los más célebres de toda la mitología clásica.
Zeus, entusiasmado por Alcmena prolonga triplica la duración de la noche y estar más tiempo con ella. Al terminar la larga noche y concebir a Hércules, Zeus le regala una copa que dice haber recibido como trofeo de victoria por parte de sus soldados y se marcha. Poco después, el verdadero Anfitrión es recibido por Alcmena, quien lo trata con cierta frialdad, y al contarle sus anécdotas a Alcmena, ésta le dice que ya se las ha contado la noche anterior, lo que alarma grandemente a Anfitrión, que llama a Tiresias para que le ilustre sobre lo que le haya podido suceder.

Tiempo después, Hércules nace y Hera, la reina del Olimpo y esposa de Zeus, le declara una guerra que duraría toda la vida terrestre de Hércules. Inclusive antes de que Hércules venga al mundo, Hera retrasa su nacimiento. Se dice que el nombre de Hércules viene de "La gloria de Hera". Siendo todavía un bebé, Hera le envía un par de serpientes para acabar con su vida, sin embargo, Hércules es el que acaba estrangulándolas con sus manos.
En Tebas, Hércules crece y recibe educación: Anfitrión le enseña a conducir carros, Autólico, hijo de Hermes, a luchar con los brazos y cuerpo, Éurito, rey de Ecalia, a disparar el arco, Cástor a luchar con las armas, Lino a tocar la cítara y cantar a sus acordes. A Lino, hermano de Orfeo, lo mata Hércules golpeándole con la lira irritado porque Lino le había a su vez golpeado. Juzgado por este homicidio, se defendió Hércules alegando una ley de Radamantis que proclamaba inocente a quien repeliese una agresión injusta, y fue absuelto. Pero Anfitrión, temiendo que Hércules repitiese tal actuación, lo envía a cuidar del ganado vacuno en los pastizales. Allí es donde Hércules se hace adulto alcanzando enorme estatura y fuerza.

domingo, 20 de febrero de 2011

Musas griegas.

Mitología griega: musas

Según la mitología griega, las Musas son las nueve hijas de Zeus y de Mnemósine. Éstas fueron engendradas, según el mito, en nueve noches consecutivas.

Según el historiador griego del S.II Pausanias, al principio las musas fueron tres: Aedea (el canto, la voz), Meletea (la meditación) y Mnemea (la memoria). Juntas representaban las precondiciones del arte poético en la práctica del culto religioso.

La tradición les atribuía dos residencias: la una sobre el monte del Parnaso y la otra sobre el Helicón. Es Platon en el año 401 a.c. aprox. y, posteriormente, los autores neoplatónicos, el que hace de nueve Musas las mediadoras entre el dios y el poeta o cualquier creador intelectual.
Contrariamente a una creencia difundida, no hay ningún tipo de correlación entre los artes tradicionales y las Musas. Las Musas presentes en las artes son:

Calíope: Musa de la elocuencia y de la poesía épica. Sus diferentes representaciones artísticas son una corona de laureles, un libro, una tablilla, un estilete y una trompeta.

Clío: Es la musa de la historia. Sus diferentes representaciones artísticas son una corona de laureles, un libro o un pergamino, una tablilla, un estilete y un cisne.

Erato: Es la musa del arte lírico de la elegía. Sus representaciones artísticas con una lira, una viola y un cisne.

Euterpe: Es la musa de la música. Su representación artística suele ser una flauta (simple o doble).

Melpómene: Es la musa de la tragedia. Se representa con una corona, con una espada o con una máscara trágica.

Polimnia: Es la musa de la retórica. Se representa con un gesto serio y con un instrumento musical (normalmente un órgano).

Talía: La musa de la comedia. Normalmente se la representa con un instrumento de música (generalmente una viola), una máscara cómica y un pergamino.

Terpsícore: La musa de la danza. Se la representa con un instrumento musical de cuerda: una viola o una lira.

Urania: La musa de la astronomía y de la astrología. Es representada habitualmente con un compas, con una corona de estrellas y con un globo celeste.

domingo, 23 de enero de 2011

El Satiro.

El Sátiro en la mitología greco-latina.

El Sátiro es una criatura que encarna las fuerzas vitales de la naturaleza, representado como parte humano y parte carnero, con cuerpo humano, pero orejas puntiagudas, cuernos en la cabeza, nariz chata, abundante cabellera, rabo de cabra y priapismo, que suelen estar cubiertos con pieles de animales.

Se define como Sátiro a una criatura que encarna la fuerza vital de la naturaleza, dentro de la mitología griega.
Junto con las Ménades, forman el cortejo dionisiaco. Conforman una tribu, cuyo padre Sileno, y los tres mayores son Marón, Leneo y Astreo, que eran iguales a su padre. Otras versiones afirman que estos tres fueron los padres de los sátiros.
Aparecen representados con formas variadas, pero la básica es la de mezcla de hombre y carnero, con orejas puntiagudas y cuernos en la cabeza, nariz chata y cabellera abundante, con cola de cabra y priapismo (erección) permanente. Suelen cubrirse con pieles de animales.
En las representaciones romanas, se confunden los sátiros con los faunos (que tenían patas de chivo)
La personalidad de estas criaturas es alegre y picaresca, aunque puede tornarse peligroso y violento; disfrutan de los placeres físicos en general, el alcohol, la danza, son bisexuales.
En las manifestaciones del arte griego arcaico, aparecen representados como ancianos y feos, pero posteriormente, se suavizan con aspecto juvenil y grácil.

El Sátiro en la mitología romana:

El Sátiro romano es considerado como el espíritu de los bosques y se identifica con el dios Pan.
Las representaciones de los sátiros romanos son las que perduraron posteriormente en el arte. El aspecto difiere con el del Sátiro griego, ya que se lo representa como una criatura mitad humana, y de la cintura para abajo con cuerpo de cabra. Solían tener cuernos de cabra o carnero. Los poetas romanos suelen confundirlos con los faunos, de origen diferente.

Otras mitologías reconocen la existencia de criaturas similares a los sátiros greco-latinos, como en el folklore eslavo los lisovik, o los carantoñas de los bosques del noroeste de la península ibérica. Estas criaturas se asemejan a los sátiros en su carácter alegre, festivo, su promiscuidad sexual o su debilidad por el vino.
En la mitología cristiana, la representación del Sátiro se asimiló con el diablo, y actualmente se representa como criatura con patas y cuernos de cabra.

Mito del minotauro.

Asterión era el minotauro, un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro, de la mitología griega.
La leyenda del minotauro aparece reseñada en la biblioteca mitológica de Apolodoro. Su nombre significa “Toro de Minos”, y es el fruto de la unión de Psífae con un toro.
Asterión fue encerrado en un laberinto diseñado por un artífice, Dédalo, quien lo planificó para impedir que escapara. Se supone que el laberinto se encontraba en la ciudad de Cnosos, en la isla de Creta. Viviendo dentro del laberinto, era alimentado con seres humanos que se ofrecían como sacrificio, hasta que es derrotado y asesinado por Teseo.
Las distintas versiones de la leyenda no coinciden, pero la más aceptada es que el rey Minos, hijo de Zeus y Europa, solicitó a Poseidón, apoyo para destronar al rey Asterión de Creta. Poseidón respondió haciendo emerger un toro blanco del mar, que Minos prometió sacrificar en su nombre. Pero Minos no cumplió con sus promesas y sacrificó otro toro.
Poseidón notó el engaño y decidió vengarse, para ello, hizo que Pasifae deseara intensamente al toro. Para seducirlo, solicitó la ayuda de Dédalo, quien le confeccionó un disfraz de vaca de madera, con lo que obtuvo éxito en su propósito, de lo cual nació Asterión, el minotauro.

La leyenda del minotauro y Teseo:

El minotauro, además de su monstruosa figura, tenía otro defecto peor, se alimentaba exclusivamente de carne humana, y se ponía más salvaje a medida que crecía. Cuando se volvió incontrolable, Minos ordenó que Dédalo construyera el laberinto, dentro del cual abandonaron a Asterión.
Debido a un enfrentamiento entre Atenas y Creta, la segunda demandó a los atenienses la ofrenda de siete doncellas y siete jóvenes para sacrificar en el laberinto, que debían entregarse cada nueve años. Estos 14 jóvenes eran depositados en el laberinto hasta que se encontraban con la bestia y servían como alimento.
Mucho tiempo después del castigo, Teseo, hijo de Poseidón, se propuso salvar a su patria de la condena matando al minotauro. 
Leyenda del minotauro en la mitología griega.
 Teseo llegó a Creta y conoció a Ariadna, hija de Minos, de la cual se enamoraron. Ariadna quiso detener al joven, pero como no pudo disuadirlo, se dispuso a ayudarlo e ideó un plan. Ofreció a Teseo un hilo muy largo, el cual no debía soltar por ningún motivo mientras estuviera dentro del laberinto. Ella lo sostendría del otro extremo. El joven entró en el laberinto y según la leyenda del minotauro, logró vencerlo y salir del laberinto, gracias al cordel de Ariadna.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Mito del diluvio universal.




Los mitos son fábulas o leyendas que simbolizan aspectos profundos de la existencia humana tanto material como espiritual. Los mitos están relacionados con los rituales y se reiteran en el culto. Representan historias que pudieron ser verdaderas, sobre vidas humanas que tuvieron lugar en el principio de los tiempos y que son utilizadas como modelos para el comportamiento de los hombres. Los científicos que estudian este tema han descubierto testimonios válidos que comprueban que en la tierra este fenómeno ha ocurrido alguna vez, hace mucho tiempo. Existen muchos mitos sobre el diluvio universal en casi todas las culturas, producido como consecuencia de la conducta malvada de los hombres que en esos momentos habitaban la tierra. La ira de los dioses del Olimpo también se abatió sobre la humanidad, debido a la conducta lujuriosa, deshonesta y egoísta de los hombres, provocando un diluvio universal. Pero antes, eligió a los más virtuosos, que fueron los únicos que lograron salvarse, pereciendo el resto, sumergidos bajo las aguas. La historia de Baucis y Filemón es un mito griego que relata una historia ocurrida en tiempos muy remotos. Un matrimonio anciano vivía en una modesta cabaña. Eran muy felices, se amaban mucho y dedicaban su vida a cultivar una pequeña porción de tierra. Un día alguien llamó a la puerta, y muy contentos de recibir visitas, se encontraron con dos extraños que le pidieron descansar en su cabaña un rato, luego de un largo viaje. Alborozados, los ancianos les permitieron la entrada y prontamente el hombre de la casa se dispuso a encender el fuego, mientras su mujer colocaba una vasija de cobre sobre las llamas y se apresuraba a preparar una sopa, haciendo ambos lo posible para que los visitantes se sintieran cómodos. Al poco tiempo la mesa estaba tendida con los mejores productos que habían cosechado recientemente, luciendo provocativamente ante los inesperados invitados quienes no tardaron en hacer honor a tanta generosidad. A Baucis le pareció poco el agasajo y le propuso a Filemón ofrecerles también su único ganso, a quien querían mucho. Aunque a su marido se le llenaron los ojos de lágrimas accedió de buen grado y se apresuró a salir para atrapar al ave. Los dos visitantes se quedaron mirando a los dos ancianos cómo se dedicaban a perseguir al ganso pero ni bien el animal se escondió precisamente detrás de ellos, el más viejo de los forasteros detuvo la persecución. Volvieron todos a la cabaña y una vez adentro, el más joven de los extraños reveló la identidad de ambos diciendo que ellos no eran mortales sino dioses del Olimpo, Júpiter y su hijo Mercurio. Los ancianos no podían creer lo que estaban oyendo ni dejar de pensar que el más grande de los dioses, Júpiter y su hijo Mercurio, el dios mensajero que podía volar, fueran sus huéspedes. Vieron cómo sus visitantes comenzaban a irradiar luces resplandecientes urgiendo a los ancianos a abandonar inmediatamente la cabaña y partir con ellos hacia el monte Olimpo. Habían visitado a la tierra para probar el calor y la hospitalidad de los hombres y ellos dos habían sido los únicos en mostrarse amigables, por lo tantocomo castigo, todos los habitantes serían destruidos por las aguas. Desde el Olimpo los ancianos pudieron ver su cabaña flotando en el agua y cómo lentamente se convertía en un templo resplandeciente. Júpiter les concedió un deseo para retribuir su benevolencia y su generosidad y ellos eligieron ser los guardianes del templo y morir juntos un día para que ninguno de los dos quedase solo. Así fue como Baucis y Filemón se convirtieron en guardianes del templo por muchos años hasta que se transformaron lentamente en dos hermosos árboles, un tilo y un roble, crecidos de un mismo tronco.

domingo, 21 de noviembre de 2010

EL MITO DE LA CAJA DE PANDORA




En la mitología griega, Pandora (en griego antiguo Πανδώρα) fue la primera mujer, hecha por orden de Zeus para introducir males en la vida de los hombres, después de que Prometeo, yendo en contra de su voluntad, les otorgara el don del fuego.



Mito

El mito de la caja de Pandora se inicia cuando Prometeo se atrevió a robar el fuego que portaba el dios Sol en su carro. Zeus furioso ordenó a diferentes dioses crear una mujer que pudiera seducir a cualquier hombre. Hefesto la creó con arcilla y le brindó formas sugerentes. Atenea la vistió elegante y Hermes le dio el don de seducir para que finalmente Zeus le dé vida y la mande a la casa de Prometeo.

Allí vivía junto a su hermano Epimeteo que a pesar de haber sido advertido de la venganza de Zeus aceptó la llegada de Pandora y se enamoró hasta tomarla por esposa. Pero Pandora traía con ella una caja con todos los males que puedan contaminar al mundo de desgracias. Uno de esos elementos era la esperanza, consuelo de quien sufre. Pandora presa de la curiosidad abrió la caja y así dejó escapar sin quererlo todos los males. Los bienes subieron hasta el Olimpo y junto a los dioses. La muchacha presa del pánico cerró la caja y quedó dentro la Esperanza, que era necesaria para superar todos los males.

Pandora corrió hacia los hombres para intentar consolarlos, hablándoles de la esperanza, explicándoles que siempre podrían acudir a ella ya que estaba bien guardada.


Sentido del mito

Es la justificación teológica de la presencia de fuerzas oscuras en el mundo humano. Al intentar Prometeo obtener para los hombres más de lo que debían recibir, arrastra a la humanidad a la desgracia: Zeus le da a los mortales un don ambiguo, mezcla de bien y mal, una peste difícil de tolerar pero de la que no se puede prescindir. Pandora es la responsable de comunicar al mundo humano los poderes.


Lourdes Sánchez Díaz

Prometeo.

Mito de Prometeo.

El mito de la Caja de Pandora

En la mitología griega, Pandora (en griego antiguo Πανδώρα) fue la primera mujer, hecha por orden de Zeus para introducir males en la vida de los hombres, después de que Prometeo, yendo en contra de su voluntad, les otorgara el don del fuego.

Mito

El mito de la caja de Pandora se inicia cuando Prometeo se atrevió a robar el fuego que portaba el dios Sol en su carro. Zeus furioso ordenó a diferentes dioses crear una mujer que pudiera seducir a cualquier hombre. Hefesto la creó con arcilla y le brindó formas sugerentes. Atenea la vistió elegante y Hermes le dio el don de seducir para que finalmente Zeus le dé vida y la mande a la casa de Prometeo.

Allí vivía junto a su hermano Epimeteo que a pesar de haber sido advertido de la venganza de Zeus aceptó la llegada de Pandora y se enamoró hasta tomarla por esposa. Pero Pandora traía con ella una caja con todos los males que puedan contaminar al mundo de desgracias. Uno de esos elementos era la esperanza, consuelo de quien sufre. Pandora presa de la curiosidad abrió la caja y así dejó escapar sin quererlo todos los males. Los bienes subieron hasta el Olimpo y junto a los dioses. La muchacha presa del pánico cerró la caja y quedó dentro la Esperanza, que era necesaria para superar todos los males.

Pandora corrió hacia los hombres para intentar consolarlos, hablándoles de la esperanza, explicándoles que siempre podrían acudir a ella ya que estaba bien guardada.

Sentido del mito

Es la justificación teológica de la presencia de fuerzas oscuras en el mundo humano. Al intentar Prometeo obtener para los hombres más de lo que debían recibir, arrastra a la humanidad a la desgracia: Zeus le da a los mortales un don ambiguo, mezcla de bien y mal, una peste difícil de tolerar pero de la que no se puede prescindir. Pandora es la responsable de comunicar al mundo humano los poderes.


Lourdes Sánchez Díaz

domingo, 7 de noviembre de 2010

El gran diluvio griego


DILUVIO UNIVERSAL DE LA MITOLOGIA GRIEGA

La mitología griega relata la historia de un gran diluvio producido por Poseidón, quien por orden de Zeus había decidido poner fin a la existencia humana,

por haber aceptado el fuego que Prometeo había robado del Monte Olimpo. Deucalión y su esposa fueron los únicos supervivientes. Pirra le dijo a su hijo Deucalión que construyese un arca en la que introdujera una pareja de cada animal, de forma análoga a la historia bíblica, y así sobrevivieron.

Al terminar el diluvio, y una vez que se secó la tierra y las aguas retrocedieron al mar, el arca de Deucalión se posó sobre el monte

, en donde estaba el oráculo de Termis (Apolo aún no había nacido). Deucalión y Pirra entraron en el templo, para que el oráculo les dijera qué debían hacer para volver a poblar la Tierra, y la diosa sólo les dijo: « Vuélvanse hacia atrás y arrojen los huesos de su madre. »

Deucalión y su mujer adivinaron que el oráculo se refería a las rocas. De esa forma, las piedras arrojadas por Deucalión se convirtieron en hombres, y las arrojadas por Pirra en ninfas o diosas menores, porque aún no se había creado a la mujer.

Mito de Prometeo.


Era un tiempo en el que existían los dioses, pero no las especies mortales. Cuando a éstas les llegó, marcado por el destino, el tiempo de la génesis, los dioses las modelaron en las entrañas de la tierra, mezclando tierra, fuego y cuantas materias se combinan con fuego y tierra. Cuando se disponían a sacarlas a la luz, mandaron a Prometeo y Epimeteo que las revistiesen de facultades distribuyéndolas convenientemente entre ellas. Epimeteo pidió a Prometeo que le permitiese a él hacer la distribución "Una vez que yo haya hecho la distribución, dijo, tú la supervisas ". Con este permiso comienza a distribuir. Al distribuir, a unos les proporcionaba fuerza, pero no rapidez, en tanto que revestía de rapidez a otros más débiles. Dotaba de armas a unas, en tanto que para aquellas, a las que daba una naturaleza inerme, ideaba otra facultad para su salvación. A las que daba un cuerpo pequeño, les dotaba de alas para huir o de escondrijos para guarnecerse, en tanto que a las que daba un cuerpo grande, precisamente mediante él, las salvaba.
De este modo equitativo iba distribuyendo las restantes facultades. Y las ideaba tomando la precaución de que ninguna especie fuese aniquilada. Cuando les suministró los medios para evitar las destrucciones mutuas, ideó defensas contra el rigor de las estaciones enviadas por Zeus: las cubrió con pelo espeso y piel gruesa, aptos para protegerse del frío invernal y del calor ardiente, y, además, para que cuando fueran a acostarse, les sirviera de abrigo natural y adecuado a cada cual. A algunas les puso en los pies cascos y a otras piel gruesa sin sangre. Después de esto, suministró alimentos distintos a cada una: a una hierbas de la tierra; a otras, frutos de los árboles; y a otras raíces. Y hubo especies a las que permitió alimentarse con la carne de otros animales. Concedió a aquellas descendencia, y a éstos, devorados por aquéllas, gran fecundidad; procurando, así, salvar la especie.
Pero como Epimeteo no era del todo sabio, gastó, sin darse cuenta, todas las facultades en los brutos. Pero quedaba aún sin equipar la especie humana y no sabía qué hacer. Hallándose en ese trance, llega Prometeo para supervisar la distribución. Ve a todos los animales armoniosamente equipados y al hombre, en cambio, desnudo, sin calzado, sin abrigo e inerme. Y ya era inminente el día señalado por el destino en el que el hombre debía salir de la tierra a la luz. Ante la imposibilidad de encontrar un medio de salvación para el hombre. Prometeo roba a Hefesto y a Atenea la sabiduría de las artes junto con el fuego (ya que sin el fuego era imposible que aquella fuese adquirida por nadie o resultase útil) y se la ofrece, así, como regalo al hombre. Con ella recibió el hombre la sabiduría para conservar la vida, pero no recibió la sabiduría política, porque estaba en poder de Zeus y a Prometeo no le estaba permitido acceder a la mansión de Zeus, en la acrópolis, a cuya entrada había dos guardianes terribles. Pero entró furtivamente al taller común de Atenea y Hefesto en el que practicaban juntos sus artes y, robando el arte del fuego de Hefesto y las demás de Atenea, se las dio al hombre. Y, debido a esto, el hombre adquiere los recursos necesarios para la vida, pero sobre Prometeo, por culpa de Epimeteo, recayó luego, según se cuenta, el castigo del robo.
El hombre, una vez que participó de una porción divina, fue el único de los animales que, a causa de este parentesco divino, primeramente reconoció a los dioses y comenzó a erigir altares e imágenes a los dioses. Luego, adquirió rápidamente el arte de articular sonidos vocales y nombres, e inventó viviendas, vestidos, calzado, abrigos, alimentos de la tierra. Equipados de este modo, los hombres vivían al principio dispersos y no en ciudades, siendo, así, aniquilados por las fieras, al ser en todo más débiles que ellas. El arte que profesaban constituía un medio, adecuado para alimentarse, pero insuficiente para la guerra contra las fieras, porque no poseían el arte de la política, del que el de la guerra es una parte. Buscaban la forma de reunirse y salvarse construyendo ciudades, pero, una vez reunidos, se ultrajaban entre sí por no poseer el arte de la política, de modo que al dispersarse de nuevo, perecían. Entonces Zeus, temiendo que nuestra especie quedase exterminada por completo, envió a Hermes para que llevase a los hombres el pudor y la justicia, a fin de que rigiesen en las ciudades la armonía y los lazos comunes de amistad. Preguntó, entonces, Hermes a Zeus la forma de repartir la justicia y el pudor entre los hombres: "¿Las distribuyo como fueron distribuidas las demás artes?".
Pues éstas fueron distribuidas así: Con un solo hombre que posea el arte de la medicina, basta para tratar a muchos, legos en la materia; y lo mismo ocurre con los demás profesionales. ¿Reparto así la justicia y el poder entre los hombres, o bien las distribuyo entre todos?. "Entre todos, respondió Zeus; y que todos participen de ellas; porque si participan de ellas solo unos pocos, como ocurre con las demás artes, jamás habrá ciudades. Además, establecerás en mi nombre esta ley: Que todo aquel que sea incapaz de participar del pudor y de la justicia sea eliminado, como una peste, de la ciudad''.

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